jueves, 24 de febrero de 2011

Plegarias pal final del día

Cuando me canso pesco lo que encuentro y con las manos llenas salgo al jardín buscando al tordo que dejó abandonado el invierno. El tordo no tiene nada que andar haciendo aquí. La bandada voló al sur siguiendo el frío y solo en el jardín es el son que anda marcando el día. Cuando me canso pesco lo que encuentro y se lo llevo. Tiene las alas buenas, pero no vuela. Tiene el canto bueno, pero no canta. Tienes las plumas negras que resplandecen a la luz del sol. Me mira atento y miedoso con los ojitos negros y brillantes. Le llevo las manos llenas de frutas pa que coma y se haga fuerte. Al día siguiente el tordo sigue ahí, las plumas finas y azules bañadas del rocío. El tordo tiene pulgas. Cuando me canso pesco lo que encuentro y bañé al tordo en vinagre. Al día siguiente los bichos se le caen muertos. Cuando me canso pesco lo que encuentro, con las manos llenas le llevé notas de música pa que coma. Cuando me canso pesco lo que encuentro, con las manos llenas le paso miel pa que se endulce. Cuando me canso pesco lo que encuentro, con las manos llenas le paso agua con limón y menta pa que tome. El tordo come y come y al día siguiente ya se fue.

Cuando me canso pesco lo que encuentro. Hay una rata que un gato no se decide a comer. Juegan al gato y al ratón. Pero no pesco na'. De na' de na'. Cuando me canso pesco lo que encuentro, pelo una sandía y con la pulpa jugosa en las manos me baño pal calor, me baño pal calor. Cuando me canso pesco lo que encuentro y con las manos llenas le digo chao al día, le digo adiós, que sea lo que Dios quiera hacer con las manos llenas.

martes, 22 de febrero de 2011

oguejuegogeujuegoge

pintame la cara
tengo 24 años
pintame la cara
tengo veinticuatro años
pintame las uñas
no tengo nada
1 9 8 6
seis, seis, seis
no soy nada
quiero morir algún día
esto es un juego

Eco, la congregación de los hijos del Inti

Vinieron las velas grandes desde lejos, por los montes que se encienden de luciérnagas y se puede ver el camino si se bordea esas lucecitas que se prenden y se apagan y llegar a la casa o a la gruta de la Virgen sin perderse. De ahí salieron las velas, en desorden pero con calma, como marcándole el paso a los muertos del Día de Todos Los Santos que venía pronto. Comenzaron cuatro días antes, con las misas y todo Aguas Calientes lo soñó, como si los indios del Wayna bajaran en fila e hicieran la ruta de cuatro días a pie como antes para recibirse a ellos mismos el primero de Noviembre. De día nadie lo comentaba en el pueblo, pero se miraban los ojos achinados a través de las pestañas espesas, cómplices de las luces indias que marcaban el paso de las horas en el sueño de los originarios de Aguas. Nosotros igual los vimos, aunque somos la mezcla mestiza y bastarda del español, aunque la pureza india se nos borró hace siglos, igual los soñamos, como dándonos la bienvenida aunque no fueramos hermanos de sangre sino primos lejanos.

El pueblo al día siguiente era todo silencio. Las velas blancas con sus llamas vivas y el olor a lana fresca era evidente; no se olía, pero estaba. En la taberna lo comenté a un viejo aymara que me miró sin responder. De eso no se habla niña. Durante la noche el pueblo se fue a la cama temprano y los gringos no entendían. Ahí estaban las luces. Habían pasado la gruta y se iban bordeando el Urubamba desbocado y lleno del invierno. Las luces apagadas en el pueblo, los gringos deambulando en las oscuridad y las llamas de los incas entrando sigilosas a los dormitorios de los agüinos. Acá estamos, todos los hijos de Inti, todos bajo su paciente manto, para que vuelvan a las raíces, a donde tienen que ir. Beban del agua del pozo, beban de los jugos de la tierra, beban de los rayos que sobre ustedes reparto para que sea digno el sacrificio de las almas que vuelven al Wayna, a reclamar su pueblo, a ser de veras suyo. Una piedra más de las fortalezas de piedra.

Las luces del Wayna se llevaron al pueblo. Yo los miraba caminar por las calles con paso sigiloso, descalsos, alumbrados por los hijos del Inti que se los llevaba de vuelta a su verdadera naturales, roca de Los Andes. Desde la ventana que dentro de mi sueño se abría, miré las caras extasiadas de los lugareños, la vida que vuelve para ser más vida renovaba, para subir a nacer con todos ellos. Los seguí, pero las llamas de Wayna me dieron una agua de flores de laurel y me dormí.

El pueblo silencioso recibió al alba. Las pisadas descalzas marcadas en el barro a orillas del Urubamba eran la señal. Pero la luz que emanaba desde el pico del Wayna, la luz transparente de los cientos de hijos del Inti que volvieron a su lugar en la tierra, secó con su calor el barro y las huellas de los últimos agüinos se hicieron polvo con el viento.

martes, 25 de enero de 2011

Respuesta a la demanda II

Está bueno ya, la cosa hay que hacerla y la estoy haciendo.
Las palabras de acción acción acción me hicieron hacer una lista que publico para dejar constancia del esfuerzo.
Aunque sea sólo para mí.

-Tratar de escribir en este blog todos los días.
-Leer todo lo que encuentre por delante.
-La sonrisa ilumina el camino. No lo olvides.
-No faltar a clases de salsa.
-Si puedo, tomar clases de cajón peruano.
-Ir más al teatro, conciertos, exposiciones.

Se irán agregando elementos a la lista a medida que se me vayan ocurriendo.

viernes, 14 de enero de 2011

Respuesta a la demanda

Si me saco la cabeza,
si me saco el espíritu
del cuerpo,
queda lo que se necesita
para hacer lo que no estoy haciendo.

domingo, 2 de enero de 2011

Lo que se hace cuando...

Las cosas que se hacen cuando estamos aburridos: comer, pajearse, dormir, ver tele. Separado o todo al mismo tiempo. Se acaban los chocolates, te arden los genitales, insomne y con la luz cortada. Ahí nos vemos las caras. ¿Cuánto tiempo hay que esperar para que, tranquilos, veamos la verdad a la cara?
Inventamos mentiras. Por ejemplo: tengo muchas cosas que hacer, me duele la cabeza, tengo sueño, no puedo ir al cine porque tengo que pagar la cuenta del gas. Se acabó el paracetamol, la dipirona, el valium. Miramos a las pirámides y ya no están ahí. Se las tragó el desierto porque le dolía la cabeza o se lo llevaron de vuelta los extraterrestres que las dejaron ahí para crear otra civilización en otro lado. Los extraterrestres.
Se acaba la comida y vendemos a la abuela. Compramos mucho pan, carne, verduras, vino. No hacemos nada más y nos miramos crecer el ombligo. Que lindo.
Lista para una nueva semana de trabajo.

sábado, 1 de enero de 2011

Media mitad de fruta

Es ser la mitad de algo, no algo completo, no tiene que ser redondo, sino un cuarto o algo así. Eso es lo importante.
Es como tener un pie en Bagdad, otro en Estados Unidos, otro en la parte más comunista de China comunista y otro en algún lugar de Sudamérica. Por gusto, aunque incomode tanto como ser la mitad de algo que nunca será completado.
Pero no tiene miedo. Es una mitad con decisión, por elección propia. Y cada triunfo chico le hincha el pecho pelado. No es nada y no necesita serlo. Es lo que es.
Me voy quedando dormida mientras estoy leyendo y son sólo las 11 de la mañana.